"EL PERDÓN"
Quería que tuviese los ojos
del color del cielo, pero son como el chocolate negro. Siempre imaginé que
sería rollizo, de tacto tan blandito como la gelatina, sin embargo, las carnes
escasean en su espigado cuerpo. Me habría gustado que estuviera empezando la
vida, para así poder sembrarla de recuerdos junto a nosotros: sus primeras
palabras, sus dientes de leche, sus temblorosos pasos... Pero salió del
orfanato caminando, rehuyendo nuestras manos.
Es desobediente, esquivo y
violento. De nada sirven nuestros desvelos intentando enderezarle. Pese a ello
no pierdo la esperanza y cada día pienso que puede producirse el cambio. Mi
pareja no ha podido más y se ha ido. Por un tiempo, ha dicho. Y ese tiempo se
dilata y estira y yo sigo aquí, batallando con un adolescente indómito.
Hoy ha llamado la policía,
dicen que el chico ha dicho que no ha hecho nada, que llamemos a su madre que
ella sabrá qué hacer. Que ella, siempre sabe qué hacer. Hemos salido juntos de
allí y, durante un instante, me ha cogido del brazo y ha deslizado un perdón
muy fino dentro de mi corazón. Un corazón de madre, de esos que jamás pierden
la fe.
Este texto ha recibido una mención en ENTC tema: la fe. Para leer demás textos premiados y mencionados, pinchadaquí