Le visito los lunes,
miércoles y jueves. Me espera sentado al lado de la ventana,
mirando las copas de los árboles del jardín. No muda la expresión de su rostro
cuando llego. Me cuenta que está solo en la vida, que no tiene a nadie, después
baja la mirada y ya no habla más. Sujeto su mano entre las mías, nuestros aros
de casados se rozan durante un instante fugaz.
Este micro ha resultado seleccionado junto con una larga lista, para la antología que recientemente ha publicado Diversidad Literaria.




