La
abuela ha vuelto a casa. Pese a ello parece triste, y mamá también. llegó de
madrugada con la misma maleta con la que se fue hace dos años, con el mismo
vestido negro. Yo me alegro de tenerla de vuelta, aunque se empeñe en que tengo
que rezar antes de acostarme y en que debo aprender a remendar.
Espero que no se haya olvidado de esas historias tan interesantes que me contaba antes de irse a la residencia, aunque las he oído mil veces, estoy deseando escucharlas otra vez, pues en su boca siempre parecen nuevas.
Esta vez mamá no me ha explicado la causa de su regreso. Cuando se fue, tenía una lista interminable de razones. La más importante era que la abuela y papá no se dirigían la palabra y, aunque él ha cogido su maleta y le ha dado dos besos de bienvenida, ahora que desde que cerró la inmobiliaria está todo el tiempo en casa, no sé con qué van a llenar tanto silencio mientras yo esté en el cole y mamá buscando portales para fregar.
Espero que no se haya olvidado de esas historias tan interesantes que me contaba antes de irse a la residencia, aunque las he oído mil veces, estoy deseando escucharlas otra vez, pues en su boca siempre parecen nuevas.
Esta vez mamá no me ha explicado la causa de su regreso. Cuando se fue, tenía una lista interminable de razones. La más importante era que la abuela y papá no se dirigían la palabra y, aunque él ha cogido su maleta y le ha dado dos besos de bienvenida, ahora que desde que cerró la inmobiliaria está todo el tiempo en casa, no sé con qué van a llenar tanto silencio mientras yo esté en el cole y mamá buscando portales para fregar.
Con este micro participo en la convocatoria de P.M.I. 2014 que hace el blog la colina naranja





