sábado, 23 de enero de 2021

"UN LUGAR EN EL CORAZÓN" ha recibido una mención en ENTC en su convocatoria de diciembre de 2020 tema: lugares

 



"UN LUGAR EN EL CORAZÓN"

Yo solo quería que cumpliera su promesa: hacerme un sitio en su corazón. Pero, pese a mis intentos por ocupar el lugar que era mío, no conseguí entrar en él. Allí había demasiada gente: sus padres, sus hermanos, sus tías acompañadas de unos niños llorones, unos amigos tomando cervezas y en el centro, el lugar más confortable, una rubia ligera de ropa cómodamente instalada.

Así que me quedé por allí, esperando.

Los días de invierno fueron los más duros, pero la esperanza de que en primavera el corazón se dilatase, me animaron a resistir. Pasaba los días paseando de aurícula en aurícula, ejercitaba mi cuerpo haciendo footing del ventrículo izquierdo al derecho, incluso me aventuré a visitar los pulmones que resultaron ser un lugar inhóspito y ventoso, así que volví a rondar el que debería ser mi sitio.

La primavera no trajo cambios. La rubia siguió llenando aquel privilegiado espacio, que además llenó de flores. La decepción contrajo mi cuerpo y rodé sin rumbo. Terminé taponando una arteria. No vi ni luz ni túnel, solo escuché un “te quiero” que tal vez no era para mí, pues venía de allá, del centro mismo.


Este relato ha recibido una mención en el concurso del blog ENTC, podéis leerlo también aquí


lunes, 18 de enero de 2021

"EL TRUCO" GANADOR VIII concurso de relatos Realidad Ilusoria, y en el mismo concurso "LA LLORONA" mencionado.









 EL TRUCO

Intenta meterlo todo en el maletín para huir del público y sus abucheos. El conejo corre por el escenario y las palomas, enredadas en pañuelos multicolor, intentan alzar el vuelo. Otra representación fallida. Un fracaso más. Ya casi lo tiene todo, solo falta liberar a Lucía. Abre una de las mitades del cajón, y se sorprende al encontrarla vacía… Ella, mezclada con el público maldice y lo abuchea como los demás, mientras repta en busca de su otra mitad.

Este relato ha resultado ganador en el VIII concurso de relatos Realidad Ilusoria.



LA LLORONA

Lleva días llorando por él, tanto que a la puerta de su casa el agua se arremolina formado un ligero oleaje al capricho del viento. Han crecido unas cuantas palmeras junto a una arena fina que semeja una playa. Si no deja de llorar, puede que pronto él regrese en uno de esos barcos que se vislumbran ya en el horizonte.

Este relato recibió una mención en el mismo concurso del blog Realidad Ilusoria en su VIII edición, por iniciativa de Miguel Ángel Page quien cada Navidad lleva la ilusión a la comunidad microrrelatista.

Podéis disfrutar los demás relatos finalistas pinchando aquí

miércoles, 6 de enero de 2021

"LA CAMPANADA NÚMERO TRECE" mi propuesta para el concurso de Zenda e Iberdrola #unaNavidaddiferente.

 

LA CAMPANADA NÚMERO TRECE


En casa nos encantan las fiestas y estamos recuperando las que dejamos de celebrar por la pandemia.

Vamos de cumpleaños en cumpleaños, de procesión en procesión, hemos saltado dos hogueras de San Juan y por fin llegó nuestra fiesta favorita: Navidad.

Casi todo son ventajas, tendremos doble de regalos con dos Papás Noeles y seis Reyes Magos. Pero estamos un poco tristes porque en la mesa hay un cubierto menos.

A la hora de cenar, en Nochebuena, ocurrió algo extraordinario. Apareció el abuelo y ocupó su sitio presidiendo la mesa, como cuando estaba vivo. Mamá hizo nuestro gesto secreto y la seguí a la cocina, a por un cubierto más. Me dijo que el abuelo estaba aquí porque aún vivía las pasadas fiestas, que me comportase y le tratase con naturalidad, se lo he prometido porque estoy muy contento de que esté otra vez con nosotros.

En Nochevieja ha vuelto a ocurrir otra vez algo extraordinario, pero esta vez para mal. Cuando tomábamos las uvas, en la segunda tanda de las  campanadas, en la número trece el yayo me hizo un guiño y desapareció. De él solo ha quedado un cuenco con doce uvas, un hueco aún caliente en el sofá y otro muy frío en mi interior.

#unaNavidaddiferente


"EL REGALO" mi propuesta para el concurso de Zenda e Iberdrola #unaNavidaddiferente

 


EL REGALO


Me quedé despierto toda la noche, dudaba si acudiría, por la pandemia. Pero no falló. Inconfundible con su traje rojo y con la mascarilla por encima de la barba, observé con el corazón a mil mientras abría el saco. Fue colocando los paquetes al pie del árbol. Demasiado pequeños. Este año tampoco había atendido a mis peticiones, en ninguno de ellos cabía mamá.


#unaNavidaddiferente


lunes, 3 de agosto de 2020

"EL VIAJE DE MARINA" mi propuesta para el concurso de Zenda e Iberdrola #Historiasdeviajes

Concurso de historias de viajes



"EL VIAJE DE MARINA"


Desde El Poblado no se ve el mar que sueña Marina. En su lugar hay un descampado cubierto de plásticos, preservativos y jeringuillas usadas. Un mar de escombros y desolación en el que naufragan los ojos de los olvidados.

La niña bucea en la basura en busca de un camino que la lleve al de verdad. Cada día, mientras el papa dormita en la sofá uno de sus viajes y la mama sale en busca de clientes, Marina, acompañada por su perro, se aventura a moverse más allá del descampado en busca de una pista, un sonido, un olor que la guíe y la muestre el camino hacia el mar de los niños y las mascotas, que seguramente será el mismo, pues dicen quienes lo han visto que es tan grande que no se ve el final.

Pero siempre hay alguien que la devuelve a El Poblado, alguien que amenaza, que tira de ella, que la mira torcido con unos ojos de pupilas dilatadas y que grita desde una boca desdentada que la respeta por ser la hija de El Petas y la Reme, pero que tenga cuidado, que ya se le empiezan a marcan los pechos y cualquier día le van a  dar un viaje. Marina se queda pensando. Baja la mirada y mete barriga para que los pechos se le marquen un poquito más, a ver si así encuentra un billete que la lleve hacia el mar.

Mi propuesta para Zenda e Iberdrola en el concurso: #Historiasdeviajes

lunes, 11 de mayo de 2020

"UNA VENTANA CON VISTAS" mi propuesta para el concurso #NuestrosMayores de Zenda e Iberdrola.

Concurso de historias sobre nuestros mayores



"UNA VENTANA CON VISTAS"


La ventana de Balbina da a los geranios aún sin florecer de los nuevos, la pareja que todos los domingos desayuna boleros y risas. Y da a la del joven músico que solo logra sacar tristeza de su violín. Si mira hacia la derecha puede ver detrás de los visillos a medio echar a Venancio inclinado sobre su interminable colección de sellos, con su fiel Draco pegado a sus zapatillas sin gastar y a su ropa sin estación porque nunca, nunca sale de casa. Para él el confinamiento solo es rutina, piensa Balbina rumiando nostalgia, evocando a los suyos, añorando el cielo de su Juan. Tal vez sea este el momento de ir a su lado… Pero no, todavía no. Aún tiene que enseñar a su nieta a distinguir entre la mano derecha y la izquierda, a atarse los cordones de las zapatillas…, y a la mayor a buscarse fuera del espejo. Mira la foto de su marido y le dice: “tendrás que esperar”, y Juan parece más serio que otros días, como si no estuviera de acuerdo.

Balbina cierra la ventana al vivir de sus vecinos mientras espera la videollamada de su hija. Quizá hoy tenga mejor cara. Tal vez su marido haya encontrado las piezas que le faltaban para completar el puzle y se dedique a buscar las que le faltan por encajar en su vida.

En la televisión la muerte parece estar más flaca, hay unas cuantas cifras menos, tal vez se desvanezca y el vivir se pueda destapar otra vez la cara. La pertinaz tos de los últimos días la obliga a pararse. Venancio la ha sonreído con el álbum de los sellos debajo del brazo, él tampoco puede irse, aún tiene muchas páginas en blanco. 
Los acordes de un violín triste llenan el patio mezclados con las risas de una pareja con la ventana orientada a la pasión.

#NuestrosMayores

lunes, 4 de mayo de 2020

"ÚLTIMA VOLUNTAD" mi propuesta para el concurso de Zenda e Iberdrola: Concurso de historias sobre nuestros mayores #NuestrosMayores


Concurso de historias sobre nuestros mayores




"ÚLTIMA VOLUNTAD"

Hay días que Lupe me recibe llena de ausencia y desmemoria. Esos días no me pide que le hable sobre “lo de ahí afuera”, ni me llena de besos ni risas. Esos días sus ojos son abismos y su boca un nido de silencio. Nos sentamos a ver los rosales en floración, a escuchar el canto de los pájaros y a esperar que el reloj marque el final de la visita. Son días hueros. Horas en blanco. Volver y encontrarme con la Lupe de verdad es el único remedio para compensar ese tiempo hueco.

La última vez que la vi estaba contenta. Tenía planes. Había recibido una llamada de su sobrina: ¡iba a venir a verla!, para Semana Santa, le había prometido, y traería a las niñas. Me enseñó otra vez la foto. Dos pequeñas idénticas, vestidas con el primor de los domingos, sonreían junto a su madre que miraba con orgullo a una cámara que probablemente sujetaban las manos del padre de las criaturas. “No vienen por su culpa”, aseguraba la anciana refiriéndose a él, como si la culpa pudiera ser solo una.

Pero la visita nunca llegó porque el destino dijo no y en su lugar envió a la anciana un visitante invisible que ni siquiera la dejó despedirse de mí porque era martes, y los martes tocaba visitar a doña Puri y llevarle la compra de la semana.

Me dijeron en la residencia que antes de subir a la ambulancia les encargó que todo lo suyo fuese para mí. Así que me han entregado su ropa, su cartilla, los trabajos que hacía en las manualidades y la foto de su sobrina con las niñas. Hoy la he conocido. Llegó muy nerviosa, acompañada de un señor armado de corbata y maletín, a reclamar lo que era suyo. Su tía, se encargó de decir al personal de la residencia, era soltera, no tenía nieta ninguna. Como si ellas no lo supieran. Para calmarla le he entregado todas sus cosas. Solo cogió la libreta y el papel con la última voluntad temblona de la anciana. Todo lo demás quedó allí, sobre la cama vacía. Lo ordené con un amor desprovisto de títulos, que se derramó salado sobre la alegría de las tres féminas de su familia, que contemplaban la escena  encerradas en papel cuché de 10 x 13.

#NuestrosMayores