
Logra introducirse durante unos minutos en su casa, destapa el recipiente de cristal y se dirige a la cocina, de ella extrae el aroma de la servilleta que ella utiliza cada día, después va al baño y de su toalla hurta el perfume suave de su cuerpo, deprisa porque el tiempo se acaba, se dirige al dormitorio y de su almohada recoge los restos de sus sueños.
Satisfecho, coloca la tapa con rapidez y firmeza, para conservar intacto su tesoro.
Satisfecho, coloca la tapa con rapidez y firmeza, para conservar intacto su tesoro.
Muy poético ese ladrón de olores queridos. Un beso.
ResponderEliminarAsí es Yolanda. Tienes una facilidad para hacer poesía de cualquier suceso...eres admirable, amiga. Un beso.
ResponderEliminarHe llegado de manera casual al blog y he sido partícipe de un robo del que estoy encantada de ser còmplice.
ResponderEliminarSaludos desde Tenerife y si quieres robar + olores te invito a mi jardín de las letras.
http://gofioconmiel.blogspot.com.es/
Gracias Mar, Amparo y a ti Gloria doblemente por acercarte por primera vez a mi rincón.
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