Los
sones de la única música que escucha desde aquel fatídico día se extienden por
toda la casa. Sigue intentándolo. Moviendo con gracilidad los brazos interpreta
el ostinato en do mayor mientras sus manos dibujan con maestría olas en el
aire; en el crescendo se arriesga a hacer un giro, y otro, pero cuando llega la
escandalosa coda cae desmadejada sobre la alfombra. Sólo entonces se deja
hacer. Él enjuaga sus lágrimas, acaricia el vacío que dejó la prótesis y estira
unos pliegues rebeldes del ajado tutú.
Este texto fue incluido en la revista del mes de noviembre de VALENCIA ESCRIBE, para ver la revista pulsar aquí.
Además la revista cuenta con grandes textos y el valor añadido de las originales ilustraciones de Juan Luis, como esta que luce la portada:






