
Manuela guardaba en cada “ay”
las huellas inclementes de fríos y calores excesivos, y de continuos madrugones
y trasnoches cobrados a sus interminables jornadas de trabajo. Sus numerosos
hijos y las labores del campo y la casa, habían llenado su cuerpo de artrosis,
migrañas, y otros males que hacían de sus días una carga cada vez más pesada.
Su marido tenía también la
piel curtida, “¿el Ramón?, un trabajador infatigable” comentaban en los
corrillos los viejos del pueblo. Lo llenaban
de laureles y alabanzas; la Manuela pasó al lado de los tertulianos con una
cesta llena de ropa sucia camino del lavadero: un arroyo de agua helada; los
hombres la saludaron con un leve meneo de cabeza y algún “qué hay”, sin apenas
mirarla.
Ella continuó con paso
cansino su camino, ellos siguieron a lo suyo, pero las palabras que escuchó sobre
su marido la persiguieron como impulsadas por un viento repentino, convertidas
en zumbonas avispas machacaban con su soniquete sus oídos: “¿El Ramón?, un
trabajador infatigable”.
Algo se removió en su
interior mientras visualizaba a su marido sentado en el banco de la cocina
urgiéndola a poner la cena: “mujer, ¿todavía no está la tortilla?..., y estos
mocosos, ¿qué hacen aquí dando guerra?, ¡tenían que estar ya acostados!”
¡¡Hola Yolanda!! Enhorabuena por la selección. Mira que he repasado los nombres y no veía el tuyo porque no está publicado en orden alfabético y me he hecho un lío.
ResponderEliminarMe gusta el tono de tu relato, con esa tercera persona que nos narra las vicisitudes de una mujer verdaderamente ¡infatigable! con un marido ....ummmhhh que no debe haberse enterado de casi nada en estos últimos tiempos.
Compartiremos lomo como suelo decir, y añadiré un post-it azulito en tu página como suelo hacer con todos vosotros (para distinguiros).
Besos Yolanda y muchas felicidades. (Yo también estoy muyyyy contenta).
Laura, un placer compartir espacio de papel contigo, enhorabuena también para ti, espero que pronto cuelgues tu micro para poder saborearlo.
EliminarBesos.
Qué gran historia, Yolanda. Que bien has contado todo lo que no has necesitado decir. Enhorabuena por la selección. Ahí estaremos de nuevo juntos. Me alegro.
ResponderEliminarUn abrazo.
EliminarYo también me alegro de estar a tu lado Miguel A., es un privilegio.
Espero leer pronto tu micro.
Saludos.
Muy bien contado, Yolanda. Buen micro, como ya nos tienes acostumbrad@s...
ResponderEliminarGracias Amparo.
EliminarUn abrazo.
Notable, el aliento poético que empleas para tejer ese retrato triste de una realidad conyugal demasiado frecuente. Celebro que te hayan seleccionado. Es un premio a la transparencia de tu argumento y a la contundencia con la que denuncias el desequilibrado reparto de méritos entre el hombre y la mujer. Mi enhorabuena.
ResponderEliminarUn lujo tu visita Pedro y también tu comentario.
EliminarSaludos.
Yolanda, ¡Enhorabuena por la selección!
ResponderEliminarEsta es la injusticia de una sociedad machista, ahora menos que antes, que no considera como trabajo las tareas domesticas, como si se hiciesen solas. Muy bien reflejado en el relato.
Volveremos a compartir espacio y es un honor.
Abrazos.
Sí Nicolás por suerte las cosas han cambiado, mi micro refleja otra época que fue, sin duda, dura para las mujeres.
EliminarYa sé que también tengo la suerte de compartir espacio contigo en el libro. Encantada, por ello.
Saludos.
Felicidades Yolanda!!! Es un gustazo leerte... Un trozo de vida de muchas parejas y por desgracia, actual a pesar de las apariencias. Un abrazo gordo
ResponderEliminarMe alegra que te haya gustado Mer. Gracias por pasarte.
EliminarCuánto contado en tan pocas palabras. Depuración total. Enhorabuena.
ResponderEliminarGracias José Luis, por suerte las cosas han mejorado mucho, aunque aún queda mucho camino por recorrer.
EliminarEnhorabuena Yolanda.
ResponderEliminarTanta verdad en tu ficción!! Un reflejo más de nuestra historia, de nuestra peor historia.
Me alegro de compartir páginas contigo.
Un abrazo
EliminarYo también me alegro de compartir contigo y con los demás amigos comunes un espacio con un gran valor, por lo solidario de su objetivo.
Un abrazo.
¿Cómo se puede transmitir tanto en un relato tan corto?. Ufff, me ha encantado. Te felicito por tu capacidad de llegar a quienes estamos al otro lado con las palabras justas y exactas.
ResponderEliminarAcabo de descubrir tu blog, y he decidido quedarme por aquí.
Un saludo.
Hola Magdalena, me alegra que te haya gustado y agradezco mucho tu visita, si te quedas mucho mejor, un placer para mí.
EliminarBienvenida.